La trayectoria artística de Carlos Rhodes comienza en los bares, en sesiones acústicas en las infinitas noches laguneras y madrileñas donde fue construyendo poco a poco su idiosincrasia musical. Desde este primer instante se filtraron las influencias de Los Rodríguez, y todos sus componentes; o del imprescindible Bruce Springsteen. Poco a poco, lo que en un primer momento resultaba una esperanza, se materializó en 2015 en un flamante disco titulado Hasta el Final.

 

Once temas en los que se entremezclan sonidos del pop, el rock y el folk nacional e internacional producido en los madrileños Estudios El Psiquiátrico por Susi Morla. Este LP supone la concreción, el punto de partida y la piedra de toque de una trayectoria que lleva a Carlos Rhodes a compartir escenario con artistas de renombre nacional como Andrés Suárez, Despistaos o Café Quijano y van marcando la pauta de una actitud entregada a la labor de exponer al público cada melodía creada. Ello queda reflejado en diversos éxitos como la llegada en más de una ocasión al número 1 de Click & Roll de la emisora Los 40 de Canarias y la presencia en diversos festivales de relevancia en las islas.

 

Inevitablemente en el camino y fruto de esta inquietud constante, van surgiendo nuevas palabras, distintas melodías y la necesidad permanente de reinventarse e innovar dentro del terreno elegido. El reflejo es nuevo material, imbuido en las raíces del folk más tradicional, el rock hecho en tonos menores y las composiciones más apegadas al imaginario del pop/rock en lengua castellana. Los lanzamientos de los singles Bajo Sospecha (2017) y La Rubia del Flaco (2018), fueron buena prueba de lo que está por venir en 2019, un disco en el que se exhibirá una renovación del compromiso musical, siempre complicado cuando se trata de una actividad creativa e íntima.

 

Carlos Rhodes es, en esencia, la propuesta de un artista decidido y valiente, entregado a lo genuino y a que esta autenticidad llegue a las mejores plataformas posibles.